Hace 17 años nació en una pequeña locación de Kendall el primer restaurante al que bautizamos “Aromas del Perú” con la intención de compartir la gastronomía de nuestros ancestros a través de la sazón heredada de nuestra querida abuela, una mujer muy trabajadora que no te dejaba salir de casa si no comías, así se te hiciera tarde para llegar a la escuela.

Por aquellos años y como todo emprendimiento, tuvimos que trabajar sin descanso y en todas las posiciones que el restaurante requería. Así como un día lavé los platos, otro limpié los baños y otros días tenía la tarea de hacer las compras de la materia prima para preparar los platos del servicio. Eso me permitió conocer el negocio a fondo, tratar con los proveedores y también con los colaboradores y clientes.

Esa es la fórmula para desarrollar la maestría en tu negocio.

Así pasaron varios años hasta que logramos abrir nuevas locaciones y en 2010 tomé una decisión trascendental: dedicarme al manejo administrativo del negocio. Al principio fue una mezcla de nostalgia por dejar aquello que tanto amaba y temor por lo nuevo que estaba por afrontar. Hoy estoy convencido que fue la decisión correcta y a través de la experiencia hemos logrado levantar 5 restaurantes y consolidarlos como una franquicia.

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